El miedo a la muerte
Desde muy pequeño he estado asustado con la idea de la muerte en general, la de mis seres queridos, y especialmente la idea de la mía propia.
Aunque con los años he podido ir gradualmente y a cierto nivel reconciliándome con la idea, este miedo empezó siendo paralizante. Al nivel de ser un niño de 6 años que no podía dormir pensando en eso.
Lo de las ideas persistentes y paralizantes ahora tiene una explicación muy clara con mi diagnóstico de ansiedad y TDAH, pero además de eso debo agregar que fui criado en un hogar ateo. Cuando buscaba respuestas relacionadas con la idea de la muerte, esperando encontrar consuelo y alguna historia relacionada con “el cielo” o “el más allá”, lo que encontraba en mis adultos eran respuestas pragmáticas que, aunque ahora agradezco, solo alimentaban leña nueva al fuego que ardía constantemente en mi cabeza. “No hay nada después de morir”, “es como dormirse, pero ya no despertamos”. “No nos damos cuenta cuando nos quedamos dormidos, ni cuando estamos durmiendo, así que ni siquiera nos vamos a dar cuenta de que ya no estamos vivos”. Ajá.
Eventualmente empecé a explorar la religión. Encontré mucho consuelo en creer en un dios todopoderoso que estaba a cargo. El adulto non plus ultra. Creer en los conceptos cristianos implica que la muerte queda invalidada por que deja de ser el fin para convertirse en un puente, en un paso a otra cosa potencialmente mejor.
Pasé unos años así, no sin cuestionar las creencias, pero cayendo constantemente del lado de creer más que de pensar profundamente, porque lo segundo era lo que ya había hecho por mucho tiempo y solo había resultado en estrés y miedo.
Eventualmente mi filosofía de vida, mi introspección temprana y mi obsesión con cuestionar las cosas terminaron “traicionándome”, y me di cuenta de que no creía en nada de eso, y de que el aferrarme a las creencias religiosas era solamente una manera de borrar, o al menos mitigar, el miedo que me causaba morirme. Acepté que era ateo y siempre lo había sido.
Tengo años diciendo en cada conversación al respecto que me gustaría tener la capacidad de creer en dios, en la mitología religiosa. Que me encantaría porque eso significaría que mi muerte dejaría de ser la amenaza de algo terrible. Pero simplemente no puedo.
Hace unos días vi “Panicked”, el especial de comedia de Marc Maron. En su bit de cierre habla de una experiencia cercana a la muerte completamente mundana, y de cómo ésta le hizo darse cuenta de que ya no tiene miedo de morirse. Y eso me dejó pensando por días.
Creo que no es cierto que quisiera creer en dios o en la mitología religiosa. Mi verdadera aspiración es llegar a un punto de mi vida en el que deje de tener miedo de morirme. El momento en el que pueda aceptarlo y hacer las paces con la idea, y dejar la fantasía de inmortalidad, que es la máxima expresión del Fear of Missing Out.
Quisiera tener la entereza de Leonard Cohen algún día (y mejor me voy apurando).
I don’t dare attach myself to a spiritual strategy. I don’t dare do that. I’ve got some work to do. Take care of business. I am ready to die. I hope it’s not too uncomfortable. That’s about it for me.
Siento que cada vez estoy más cerca, pero falta un buen de camino por recorrer.